Tesoros de la vejez

 

 

Tesoros de la vejez  
 

 

Todos, incluso el más simple y vulgar de los hombres, poseemos miles de preciosas vivencias. Las hemos ido atesorando de manera imperceptible a lo largo de nuestra vida y, aunque la mayor parte de ellas se van extraviando por los laberintos de la memoria, aquellas que el azar salva del olvido alimentan nuestra vejez y nos atan a la vida como la cera derretida se aferra al candelabro.