Confesiones de un perro

 

 

Perro humano  
 

 

Sólo el destino es culpable de que yo no sea hombre, mas estando condenado a ser de una raza inferior, aún me queda la dicha de no intervenir en el futuro del planeta. Y así, insensible a la angustia, cuando logro ponerme al resguardo del hombre, nada hay que me impida dormir.