Duna
 
 

—¿Ves esa duna? Parece que está viva porque cada día tiene un aspecto diferente, pero es el viento que la mueve. El organismo que de verdad está vivo, y que encima le da soporte a la duna, es el matojo que tiene a su lado. Pero su pesado cuerpo de arena le envuelve y asfixia, no le deja desarrollarse ni disfrutar del aire libre o del sol. ¿Y  sabes que es lo peor de todo? Pues que, cualquier día, cuando más descuidado esté, vendrá un vendaval, arrancará el matojo del lugar donde ha permanecido prisionero toda su vida y dará con todas sus esperanzas en el mar. ¿Tú nunca te has sentido matojo, Erica?